Sus ojos se cruzaron un par de veces pero nadie se atrevió a nada. Por un segundo, ella pensó que todo era inútil, que mas allá de todo ellos no iban a salir adelante. Por su rostro cayó una lágrima. Él la miró, se le acercó y le dijo "Siempre estaré".
viernes, 12 de diciembre de 2008
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